jueves, 12 de febrero de 2009

¨PUENTE AEREO¨DE JORGE ALASTRA.


Mi hermanito Jorge Alastra acaba de lanzar su disco ¨Puente aéreo¨, a través del Perro Andaluz del increíble Angel Atienza.
Para ese disco que celebro con el corazón y plena adhesión escribí:


¨La idea podría enamorarte¨
Lluis Llach

Escuché una canción(¨Piratas¨) de Jorge Alastra, por primera vez, en la voz de Liese Lange, en el marco de la presentación de un libro a la que me hubiera gustado haberle invitado. Me parece que después escuché algunas otras en un casete de escasa difusión y circulación, en el que se adivinaba un compositor de interés.
Después, no oí más de él.
Hasta que, allá por el 2000, después de un largo silencio de piratas, niñas del Euskal Erría y los cercanos fantasmas de Malvín Norte, Jorge apareció por una radio con el demo de ¨Parte¨, su disco anterior, que debió esperar unos años para ver la luz.
Ver la luz, me parece una expresión precisa para consignar la aparición un disco que contiene conmovedoras ¨lagartijas ligeras¨, como llama a las canciones populares el poeta W.Benavides.
¨Puente aéreo¨ ve la luz, y es un disco más esencial, más crudo, más básico, y esto no quiere decir que en su disco anterior había artificio y cosméticos. Nada eso, acompañado de músicos excepcionales, Alastra dejaba un grupo de canciones muy bien tocadas por nombres prestigiosos de la música popular.
Pero aquí, casi como replegándose en sí mismo, apenas con el color de algunas voces y timbres, Jorge Alastra firme y austero se apresta a una nueva embestida del alma.
Sinceramente, es para mí un honor que me haya pedido que deje aquí estas palabras, que son antecedidas por otras del gran compositor catalán Lluis Llach.
Si no eres una de esas personas que sufren de anorexia sensible, seguramente estas canciones caminarán por dentro de ti y te ayudarán a vivir.
Eso me sucede a mí y este es el bello sentido de una canción verdadera.

Macunaíma 17 de diciembre de 2008

lunes, 9 de febrero de 2009

CARBONERO.

Soy manya ¨desde mi más tierna edad¨.
Peñarol ha sido como el sol de los domingos, los brazos de mi madre, el olor conocido de mis viejas frazadas, mis amigos, mis hermanos, mis sueños de toda la vida.
Mi viejo, humilde peluquero de barrio, no tenía chance de solventar otro paseo para cinco varones, que llevarnos el sábado y el domingo al estadio Centenario.
Allá en la infancia, vivíamos a unas pocas cuadras y además los menores no pagábamos la entrada. Todos éramos de Peñarol, que además en aquellos años ganaba todo, nuestra adhesión que venía de tradición familiar, mi tío Mario da Cunha jugó en la primera del Club, se veía redoblada por los éxitos. Campeones uruguayos, campeones de América, campeones del Mundo.
Sin embargo, aprendimos de mi padre, sufrido hincha de Nacional(para que quede clara la marcada influencia de mis tíos maternos y toda la parentela manya) a respetar a los demás clubes y ser capaces de ir a ver, con fría admiración, también al otro grande.
Porque en aquel tiempo, los dos grandes del fútbol uruguayo, jugaban siempre en el estadio Centenario, los sábados y domingos.
Es decir, si tocaba el sábado Peñarol, claro, gritábamos y festejábamos los goles como locos.
Y cuando el domingo, naturalmente, tocaba Nacional, aplaudíamos la calidad de las buenas jugadas y admirábamos los goles, sin poner el corazón.
Seguramente, mi padre alentaba la esperanza que alguno de los más chicos ¨se diera vuelta¨y se hiciera hincha del club de sus amores.
Esto, con mucha paciencia y muchas idas al estadio, lo logró con mi hermano más chico, Alvaro, que llegó a la adolescencia siendo ¨bolso¨ y hasta el final de su vida continuó siendo hincha de Nacional. Aunque recuerdo una foto de Alvaro con 3 años, alineado con otros gurises del barrio, frente a un club del barrio cuando lo visitaron los campeones de América y del Mundo en 1966.
Los demás resistimos las artimañas y los artilugios del viejo, para su decepción seguimos siendo manyas sin renuncias.
Hoy, hay voces que denuncian que el equipo ¨entregó el partido¨ contra Danubio, para que Nacional no saliera campeón del apertura. Hay noticias de que un grupo de barrabravas amenazaron a los jugadores para que no ¨ganaran el partido y fueran para atrás¨.
Incluso un gran sector de la tribuna de Peñarol gritó el segundo gol de Danubio que selló la derrota de nuestro club.¿Cuál es?
Esta es la miseria del fútbol uruguayo de hoy, encadenado a los intereses de una empresa y un empresario que lo controlan todo.
Un fútbol que ha convertido al enorme Peñarol en una caricatura de lo que fue, con un técnico que dice discursos de un machismo trasnochado, que no juega a nada y una hinchada que grita los goles de los rivales, para que sufra Nacional.
La lógica del magnífico cornudo.
Para quien ama y amará siempre al glorioso carbonero, el club de las hazañas, más allá de los resultados, nos lleva a pedirle a San Spencer de las Tabas, aquel caballero de fina estampa, ¨perdónalos, que no saben lo que hacen¨.